Presencia en los medios

Veinte lecciones de economía básica


La Nueva España, 14 de abril de 2014

El Estado elefante de las autonomías, en España, se ha convertido en un grave problema económico, además de socavar la unidad y solidaridad entre los españoles. Lo explica muy bien don AlejoVidal-Quadras en un vídeo didáctico en el que a lomos de un gigantesco elefante aparece la privilegiada casta política y sindical dispuesta a seguir con el gasto público desbocado y aumentando la deuda y el déficit. Coincide este brillante político con la idea de «Estado minotauro» de Bertrand de Jouvenel, cuyos gobernantes se dedican, entre otras tareas, a transferir rentas de las clases medias y bajas a los privilegiados que viven dentro de su Estado total. Este Estado monstruoso que se mete en todo amenaza con su «tecnología fina» a la libertad. Fracasadas las barbaries comunistas y el nazismo, surgen formas más sofisticadas de totalitarismo, como el control del poder judicial y las televisiones que lidera el Gobierno español actual.

Esta triste situación imposibilita la solución del problema del paro, situado en el 25 por ciento. Se precisa, como señala el FMI, un crecimiento muy superior al uno por ciento para avanzar en la creación de empleo mediante una acción empresarial dinámica, creativa y competitiva, acompañada de un ajuste drástico del desbocado gasto gubernamental. Los españoles tenemos que optar por la subsidiariedad, el esfuerzo, la generosidad y la libertad para promover el bien común entendido como «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de su propia perfección» («Gaudium et spes», 26).

En el libro de reciente aparición «Sin medias tintas» el joven periodista gallego Diego Sánchez de la Cruz entrevista a veinte reputados economistas españoles y extranjeros, que hacen análisis y recomendaciones muy atinadas que debería seguir cualquier gobierno cuya prioridad sea el bien común y no el de un grupo de privilegiados instalados por vía de «partido» en el saqueo de los españoles a través de unos impuestos confiscatorios.

Como botón de muestra, entresaco algunos análisis de estos veinte sabios, entre los que se encuentran Jurgen Donges, Arthur Laffer, Daniel Lacalle, Luis Garicano, María Blanco, Pedro Schwartz, Carlos Rodríguez Braun y otros.

Comencemos por el estadounidense Arthur B. Laffer, autor de la «curva» que lleva su nombre. Su principal tesis es que una fiscalidad elevada disminuye la recaudación, porque estrangula la actividad económica. Aboga por eliminar la selva de impuestos y poner en marcha el «flag tax», que consiste en «sustituir el código fiscal por dos únicos impuestos, el IVA y el impuesto sobre la renta, que tendrían un tipo único cada uno del 12 por cierto. Estarían exentas del impuesto sobre la renta las rentas salariales o pensiones muy bajas. Del «flag tax» también se muestra partidario el brillante economista Dan Mitchell.

En esta línea se manifiesta el alemán Jurgen Donges, que aboga por la bajada de impuestos y ajustes del gasto público español, que es insostenible. De la misma opinión es el economista estadounidense Peter Schiff, que destaca la necesidad apremiante de rebajar gastos e impuestos si se quiere crear empleo y no abandonar a los jóvenes a la dependencia y el paro.

María Blanco, profesora de la Universidad San Pablo-CEU, vincula la corrupción al tamaño y alcance del Estado, al deterioro de los principios morales y a la crisis de instituciones públicas como la justicia y el sistema educativo.

Luis Garicano, que también ha hecho interesantes declaraciones en estas páginas (LNE, 27 de enero de 2014), insiste en que el Estado gigantesco proveedor de todo es insostenible. El bienestar depende de la generación de riqueza: ¿y dónde se genera? En el mercado.

Cabe resaltar que en la lectura de este libro que comento se ve claramente que el desarrollo económico y la creación de empleo precisan, además, de las variables de mercado, propiedad privada, libertad de iniciativa y contratos, de entornos que no estorben y que vienen configurados por el sistema educativo, el sistema legal, la judicatura independiente, el poder ejecutivo limitado, así como las creencias y valores de las personas conforme a lo que representa Occidente.

En este «Estado minotauro», monstruoso, sus gobernantes se dedican a transferir rentas de las clases medias y bajas a los privilegiados

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Comentarios

1 Comentario(s)
  • Cesar

    11 de mayo de 2014

    Que verdad señores articulistas. Que irrebatible verdad! Pero como se hace para que la acepte la clase politica gobernante. Porque conocer esta realidad , la conocen y mejor que los ciudadanos.

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