Artículos de opinión

¿Qué ocurre con la distribución de la renta?

Francisco Cabrillo
Expansión , 23 de marzo de 2014

Uno de los temas de actualidad en la literatura económica es la evolución de la distribución de la renta en los países desarrollados. No es una cuestión nueva, ciertamente. Han transcurrido ya casi doscientos años desde que el gran economista inglés David Ricardo afirmó que el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución de la renta. Esta frase se ha interpretado de maneras muy diversas, con frecuencia con un propósito muy diferente del que tenía su autor cuando la escribió. Ricardo estaba interesado, básicamente, en el comportamiento de la renta de la tierra y los rendimientos del capital en los procesos de desarrollo. Pero lo que la mayoría de la gente entiende hoy por distribución de la renta es el reparto del producto de la actividad económica entre los trabajadores y los perceptores de rentas de capital o entre los residentes en diversos países o regiones. Y la mayor parte de los análisis tienen como objetivo la crítica de casos concretos desde un punto de vista ético o político. Así se afirma, por ejemplo, que la distribución de la renta entre determinados grupos sociales es injusta; o que los países ricos perciben un porcentaje excesivo de los ingresos que la economía internacional genera.

En el siglo XIX la denominada “cuestión social” se planteó, básicamente, como un problema distributivo que, en opinión de algunos economistas, acabaría destruyendo el capitalismo, que no podría resistir el empobrecimiento creciente de una gran parte de la población. Más tarde, cuando se observó que tal empobrecimiento no se producía y el nivel de vida de los trabajadores crecía de forma sostenida, se desplazó el problema desde la explotación de los obreros a la explotación de los países subdesarrollados. Pero se llegó también a la conclusión de que esta predicción era falsa, al comprobar que, en las últimas décadas, se ha producido un crecimiento económico espectacular en gran parte del mundo subdesarrollado y, gracias a la globalización, centenares de millones de personas han dejado de pasar hambre y han accedido al consumo de bienes que, hasta hace muy poco, les estaban vedados.

Esto ha obligado a replantear muchas cosas y hoy las miradas de los economistas se vuelven otra vez a lo que está sucediendo en los países avanzados. Se ha observado, en efecto, que las rentas de numerosos trabajadores se han estancado o reducido; y – lo que resulta especialmente llamativo – que esta evolución no puede explicarse en su totalidad por la última crisis económica, ya que el fenómeno empezó a producirse con anterioridad y se tomó conciencia del problema en los años de fuerte crecimiento de la renta per capita y de la productividad en la mayor parte de las economías occidentales.

Las causas de este cambio de tendencia en la distribución de la renta son, sin duda, complejas. Pero creo que la internacionalización que ha experimentado la actividad económica en los últimos años puede explicar buena parte de lo que está ocurriendo. En la teoría del comercio internacional existe un teorema importante que establece que el comercio libre tiende a producir una reducción de las diferencias entre los salarios que se pagan en los diversos países, incluso en el caso de que no se produzcan movimientos migratorios significativos.

Es el llamado teorema de igualación de precios de los factores de producción que, con diversas matizaciones, es un resultado aceptado en la literatura profesional desde la década de 1940. De acuerdo con esta idea, no tiene seguramente mucho sentido analizar hoy la evolución de los salarios en un país concreto de forma aislada. Dicho de otra forma, el estancamiento de los ingresos de los trabajadores poco cualificados en el mundo occidental no es independiente del crecimiento que los salarios están experimentando en países como China.

Lo malo de esta explicación es que de ella se obtienen a menudo conclusiones equivocadas; y el hecho se utiliza, además, como argumento para justificar las presiones proteccionistas que existen, tanto en Europa como en América, para frenar la importación de productos elaborados en China, en la India o en otros países en vías de desarrollo.

En una economía abierta un aumento de la productividad no implica necesariamente un crecimiento de los salarios monetarios en el país, si en otro se registra una mejora en la ratio productividad/costes. En muchos casos el incremento de la productividad no sirve siquiera para evitar que determinadas empresas trasladen su actividad a otra zona del mundo. Son las reglas de la economía global, que debemos aceptar, ya que sus beneficios son mucho mayores que sus desventajas, tanto para las naciones avanzadas como para las que se encuentran inmersas en procesos de industrialización. Poner trabas al comercio para mantener el nivel de empleo en ciertos sectores, o para elevar los salarios de sus trabajadores, sería, simplemente una política suicida.

Pero no cabe duda de que la nueva situación plantea problemas relevantes; entre ellos una cuestión que mucha gente, por el momento, prefiere ignorar: ¿Es compatible el Estado del Bienestar de la Europa socialdemócrata con una economía internacional abierta y competitiva?

¿Es compatible el Estado del Bienestar con una economía internacional abierta y competitiva?

Descargar PDF Imprimir

Comentarios

1 Comentario(s)
  • Ana

    27 de marzo de 2014

    Creo que su análisis obvia el problema de la dependencia energética.Producir en China u en otros países implica gastos en transporte y combustible. Las emisiones de CO2 que se derivan de estas actividades son asimismo causantes, en gran medida del cambio climático. Depender del transporte para abastecernos es un gran error. No se trata de proteccionismo sino de pura lógica económica, social, y ambiental.

Escriba un comentario

Todos los campos son obligatorios.

Boletín

Entérate de nuestras novedades

Hazte socio

¿Te gusta nuestro trabajo? ¡Apoya la causa de la libertad!

Enero 2019

LMMJVSD
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

< Diciembre | Febrero >