Artículos de opinión

Los nuevos inquisidores

Francisco Cabrillo
Actualidad Económica , 1 de abril de 2014

En Madrid, a 19 de marzo de 2014, comparece ante este Tribunal de Papel don Martin Schulz, en su condición de presidente del Parlamento Europeo. Debe responder a un escrito del Ministerio Fiscal en el que se le acusa de fanatismo, con la agravante de desempeño de cargo público. Afirma la Fiscalía que tal comportamiento se manifiesta en su obsesión por perseguir y torturar psicológicamente a quienes tienen la desfachatez de fumarse un cigarrillo de vez en cuando. Se presentan como acusación particular diversas entidades en defensa del derecho a fumar y la Asociación Métanse en sus Asuntos y Déjennos en Paz, que intenta proteger a los sufridos ciudadanos europeos de la constante vigilancia a la que nos tienen sometidos tanto nuestros Gobiernos nacionales como la Unión Europea.

Resultando que el pasado 26 de febrero el Parlamento Europeo aprobó, por amplia mayoría, una directiva que, más que tratar de poner límites al consumo de tabaco en lugares públicos, tiene como objetivo perseguir a los fumadores y amenazarlos con todo tipo de penas, incluida la de muerte, ya que en las cajetillas las llamadas advertencias sanitarias consisten en expresiones tan siniestras como “fumar mata” o “el tabaco causa cáncer”, y para que nadie escape de tan terribles amenazas, la directiva establece que tales textos deben ocupar al menos el 65% de la superficie de ambos lados de los paquetes.

Resultando que, puestos a prohibir cosas, nuestro Parlamento Europeo ha decidido —con acuerdo al parecer de los estados miembros de la Unión— que no se puedan vender cigarrillos con sabor a vainilla o fresa, que las cajetillas no contengan menos de 20 cigarrillos, que éstos no sean ultrafinos y que se impida la producción y venta de los viejos mentolados, que al parecer son también objeto de la ira de nuestros parlamentarios.

Considerando que tanto las restricciones a la venta de tabaco como la carga fiscal cada vez mayor que soporta este producto tendrán como uno de sus efectos más importantes el aumento del contrabando y del mercado negro de este sector. Y que la amplia experiencia que tenemos de estrategias represivas como la Ley Seca de los Estados Unidos o las políticas actuales para impedir la venta de drogas indica claramente cuáles pueden ser los efectos perversos de esta obsesión por impedir el consumo de determinados productos.

Considerando que lo que está en juego en este debate no son solo los costes que para la sociedad pueda tener este tipo de prohibiciones sino también el derecho que cada uno de nosotros tiene de gastar su dinero en lo que quiera y de consumir los productos que le parezcan más convenientes mientras no cause perjuicios a otras personas. Y que esta Sala está convencida de que ni fumar tabaco en la calle o en la propia casa, ni consumir cigarrillos electrónicos en lugares públicos causa molestia alguna a los demás.

Considerando que, aunque los magistrados que componen esta sala reconocen los méritos de la Santa Inquisición y del padre Torquemada en la defensa de la ortodoxia católica, opinan que han transcurrido varios siglos desde el fallecimiento de tan benemérito presbítero y piensan que no es una buena idea que el Parlamento Europeo sustituya a herejes, brujas y judaizantes por fumadores de tabaco y consumidores de inocentes cigarrillos electrónicos.

Considerando que, si el objetivo de nuestros déspotas benevolentes es realmente la protección de nuestra vida y de nuestra salud, al margen de lo que nosotros mismos queramos hacer con ellas, podrían empezar a plantearse la prohibición de muchas otras cosas, como el uso por ejemplo de las motos, que causan muchos muertos todos los años, y a nadie se le ocurre obligar a los fabricantes de motos a incluir en ellas grandes carteles que digan “conducir mata” o “las motos causan accidentes”.

Este Tribunal condena a don Martin Schulz a la pena de un año, un mes y un día de prisión, con la prohibición absoluta de meterse en la vida de los demás y de promover en el Parlamento Europeo cualquier otra medida que tenga como objetivo regular la vida particular de los ciudadanos del continente. La Sala advierte, además, tanto al acusado como al resto de los diputados, que no tolerará que sus funcionarios vigilen los domicilios de los magistrados para comprobar si fuman, beben o emplean su tiempo en otras actividades que los políticos biempensantes puedan considerar no santas.

Está en juego el derecho que cada uno de nosotros tiene de gastar su dinero en lo que quiera

Descargar PDF Imprimir

Escriba un comentario

Todos los campos son obligatorios.

Boletín

Entérate de nuestras novedades

Hazte socio

¿Te gusta nuestro trabajo? ¡Apoya la causa de la libertad!

Enero 2019

LMMJVSD
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

< Diciembre | Febrero >